Los seminarios web: ¿camino hacia la transformación?

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La crisis del COVID-19 nos ha sumergido de lleno en la era de la transformación digital y en una profunda revisión del papel de los medios de comunicación.

 La proliferación en las redes sociales de los llamados webinarios o seminarios web supone la apertura de nuevos campos para la práctica participativa ciudadana, puesto que la información ahora no es solo más accesible -podemos llegar a ella desde nuestros hogares, siempre que tengamos conexión a Internet y un dispositivo adecuado-, sino que también se propicia más la interacción: muchas de estas propuestas en línea están abiertas a la participación de otras personas que no ocupan habitualmente el rol de expertos.

La sociedad de la información y la comunicación ha vivido una completa revolución llena de luces y sombras en los últimos meses, que lleva a la necesidad de adquirir nuevas competencias por parte de la ciudadanía relacionadas con la hiperconectividad y el aprendizaje crítico a partir de la ingente cantidad de información que recibimos. Todo eso nos hacen estar atentos al surgimiento de estas nuevas experiencias interactivas a través de redes sociales en las que personas de cierta influencia en un sector convocan a usuarias y usuarios de las redes sociales, muchas veces en abierto, con el fin de abrir canales de  diálogo sobre un tema interesante para un sector y captar un público afín que ahora tiene más que nunca las herramientas y la capacidad de participar.

En ese sentido, no debemos desdeñar ni mucho menos la utilidad que esta “moda” nacida de la revolución digital pueden tener para la búsqueda del equilibrio transformador. Antes del COVID-19 y desde hace tiempo ya existían interesantes propuestas de radios comunitarias y vídeos participativos, que convertían experiencias audiovisuales en interesantes ejercicios de la ciudadanía. Estas experiencias comunitarias no solo eran fórmulas de participación sino también de descentralización y de erradicación de jerarquías, lo que es fundamental para que deje de concebirse a la opinión pública como elemento de control sociopolítico y sumisión a los órganos de poder: la voz y la opinión dejada de estar en manos de los órganos ostentadores del poder -poseedores del conocimiento- y pasaba a formar parte de la cotidianeidad de las personas que nunca habían tenido un papel protagonista en la construcción de la historia.

Proyección en la educación

Muchos de estos valores participativos de creación colectiva del conocimiento se aprenden en la escuela, o al menos debieran aprenderse ahí: la suspensión de la actividad presencial no debiera hacer que nos olvidáramos del enorme potencial didáctico que debates, tertulias, entrevistas participativas, coloquios… tienen para el alumnado, ya que representan una valiosa oportunidad de aprendizaje crítico, de autonomía e iniciativa en los estudiantes, aspectos que ahora son todavía más vitales para un aprendizaje vertebrador en valores y conciencia transformadora.

Podemos, así, en este contexto tan complejo, seguir organizando a través de la enseñanza virtual estos encuentros interactivos, dialógicos y participativos entre nuestros jóvenes, que sean además parte de nuestras clases virtuales y que formen una conciencia de la colectividad y la participación que van a necesitar el día de mañana. Recordemos, así, que para la conformación de una escuela creativa y participativa en donde su estructura esté definida por cada una de las voces que la integran, el planteamiento de debates o seminarios digitales con aprendices permiten la forja de una escucha activa que hoy en día se hace más necesaria, como vemos según los derroteros por los que camina nuestro planeta.

Claves para un buen diálogo en línea

En ese sentido, se me antoja fundamental recordar una serie de claves con el fin de que nuestros medios y redes digitales se conviertan en verdaderos “nervios sociales” de la educación para la ciudadanía, tanto si lo llevamos a cabo entre adultos o en acciones didácticas con alumnado:

  1. Deben fomentar la horizontalidad en el aprendizaje: escuchar es más importante que decir. Recuerda que son una fórmula de creación de conocimiento colectivo.
  2. Deben nutrirse de la interacción dialógica y participativa como elemento nuclear del aprendizaje que proporcionen.
  3. Debe fomentar la inclusión y dar cabida a todas las voces que se integren en el contexto social o educativo al que queremos llegar. Para ello hay que diseñarlos pensando en que todas las personas, independientemente de sus características y su condicion, puedan acceder a ellos.
  4. No deben ser un fin sino un medio transformador para la comunidad social o educativa: lo importante no es tanto lo qe vas a decir, sino los hábitos, habilidades y pensamientos que eres capaz de generar con tu intervención.

En definitiva, crear seminarios digitales, así como participar o fomentar la participación en estos, nos permitirá encontrar hallazgos en nuevas voces y caminos que, aunque algunas de estos no coincidan con nuestra forma de entender la vida, sí que pueden enriquecernos en nuestra habilidad para percibir las realidades que nos preocupan. Aunque a veces sea demasiado amplia la oferta y eso nos pueda llevar a sentirnos perdidos entre tanta información -y desinformación-, la proliferación de estos encuentros virtuales puede ser una de las llaves para el motor generador de ciertas reformas que se venían buscando desde hace décadas desde el ámbito de la justicia social, todo ello para lograr una mayor equidad y un acceso más amplio, rico y diverso a un conocimiento que, por fin, es compartido.