Cualquier propuesta didáctica que pretenda adquirir sentido para el alumnado debe encajar en lo posible con su horizonte de expectativas, inquietudes y anhelos. Cuando más alejado se sientan los estudiantes de lo que queremos que aprendan, más dificultades tendrán.
Los saberes tradicionales —incluidos los textos literarios clásicos—, bien trabajados, pueden alinearse con el imaginario cultural y social que rodea a nuestros jóvenes. El asunto estará, como en otros acercamientos, en saber cómo facilitar su acceso para que puedan luego seguir manteniendo el interés por explorar estas lecturas, que vienen a ser también interpretaciones valiosas y diversas del mundo.
Con este itinerario de lecturas se pretende poner en relevancia diferentes enfoques que pudieran atraer a los estudiantes y conecten las situaciones planteadas con sus vivencias, en este caso en lo referente al impacto que las redes sociales tienen en ellos y ellas. Se privilegia así el enfoque intertextual que recomienda el currículo de Lengua y Literatura en la ESO, con la presencia del docente como mediador que intercala sus intervenciones especializadas en el recorrido, para acompañar y dar profundidad a las lecturas.
Nuestro objetivo será que el alumnado de 3º o 4º ESO (niveles en los que podría aplicarse esta propuesta, también extensible a primero de Bachillerato) se adueñe de las convenciones artísticas, culturales y sociales que rodean a los textos y obras que les vamos a proporcionar, para que se familiaricen con ellas, enlacen su sentido con temas de actualidad y adquieran conciencia de que su interpretación contribuye a un ejercicio más amplio y democrático de la ciudadanía que les incumbe.

Partiendo de la idea de que en todo influencer, o en todo hecho viral, subyace la capacidad de asombro, de recurrencia al impacto emocional, podemos empezar preguntando al grupo por contenidos digitales que se hayan viralizado. Como guías de este debate inicial, mezclaremos sus aportaciones con algunas nuestras: puede ser desde el intento de asesinato a Trump durante un mitin hasta la imagen de un cura en Algeciras que bendice a los niños con una pistola de agua, pasando por el beso de Taylor Swift y Travis Kelce para celebrar la Super Bowl 2024. Podemos, al final, lanzar algunas preguntas: ¿Qué tienen en común? ¿Todo contenido viral se apoya en verdades indiscutibles? ¿Tenemos el derecho a dudar de lo que nos llega por redes o WhatsApp? ¿Qué ocurre con el deber de dudar? ¿Hasta qué punto es necesario?
Una lectura compartida del arranque de El inventor de viajes, adaptación ilustrada de Irene Vallejo de las Historias verdaderas que Luciano de Samósata escribió en el siglo II a. C., puede ayudarnos a aterrizar en el itinerario que queremos trazar: «Sólo te voy a contar una verdad y es que todo es mentira». Este marco plantea el supuesto básico sobre el que gravita el planteamiento: todo cuento, historia literaria, novela, fragmento teatral o relato es una forma de mentira, pero que contiene un pacto implícito la mayoría de veces. Un escritor o escritora es, en cierto modo, un ‘influencer’, alguien que influye en opiniones y gustos. Pero, si es así, ¿qué diferencias tiene una lectura literaria nutrida de ficción con las mentiras que circulan en redes y las falsedades que se expanden de boca en boca? Este último tema seguramente les atraerá, ya que muchos conflictos en la adolescencia nacen en la propagación de rumores sobre la privacidad de los demás, y acarrea sentimientos de ira de forma habitual.
También puede ser esta una oportunidad para trabajar la conexión de lo literario con otras artes: podemos comentar en clase con nuestro alumnado diferentes estrategias artísticas utilizadas para engañar al espectador: desde las figuras humanas de Arcimboldo al puzzle de imágenes en tres dimensiones de Isidro Blasco, pasando por una revisión a Las Meninas de Velázquez, la deformación grotesca de la realidad en Goya o las técnicas del expresionismo (pictórico o cinematográfico). Así irán dándose cuenta de que una de las diferencias está en el valor estético.
Podemos mencionar otras formas de engaños mediáticos del siglo XX que sí que tuvieron trascendencia artística, como la retransmisión radiofónica con la que Orson Welles aterrorizó a toda la población en 1938: «Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de última hora procedente de la agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con rapidez… Continuaremos informando». Todo para despertar interés crítico en nuestro alumnado, y que entiendan cómo la narración en distintas fórmulas plantea hechos alternativos o diferentes formas de mentiras. Les preguntaremos: ¿cuáles son las diferencias? ¿Qué intenciones hay detrás de unas y otras?
Nuestro viaje puede empatar con la lectura del fragmento final del Tratado Sexto de Lazarillo de Tormes, en el que “malas lenguas, que nunca faltaron ni faltarán” difunden supuestas infidelidades de su mujer con el arcipreste de San Salvador, o del arranque del Acto II de la Celestina, en donde se observan las habilidades de la alcahueta para influir en los sentimientos de Melibea hacia Calisto. ¿Qué mensajes nos ofrecen estas obras literarias clásicas en estos momentos? ¿De qué manera podrían haber combatido Lázaro o Melibea las influencias recibidas? ¿Qué podían haber hecho para pararlo? ¿Crees que hoy en día sucede lo mismo?

La revisión puede completarse con un acercamiento a la lectura de la Escena VII del Acto III de Tartufo (Molière). Con él podemos derivar la conversación hacia técnicas expresivas, estilísticas y lingüísticas que usa Tartufo para ganarse al dueño de la casa, Orgón, y a su familia. ¿En qué medida el teatro, como representación sobre un escenario, favorece estas estrategias de persuasión? ¿Cómo se ve también en Celestina? Los influencers que sigues utilizan alguna de estas técnicas? ¿Hasta qué punto consideras que interpretan un papel?
Una reflexión guiada sobre otra temática como la aceptación social y las apariencias puede conducirnos también a la lectura de otros fragmentos de clásicos como El retrato de Dorian Gray u Orgullo y Prejuicio, a la vez que establecemos analogías con los temas que tratan novelas contemporáneas juveniles como Influence, de Sara Shepard y Lilia Buckingham, Sunny Song Will Never Be Famous, de Suzanne Park, o People to Follow, de Olivia Worley. De las conversaciones guiadas sobre sus fragmentos pueden surgir diálogos orientados sobre el mundo de la belleza, la identidad (real y digital) o las expectativas, que pueden perfectamente relacionarse con cualquiera de las creaciones artísticas o literarias mencionadas.
En definitiva, es innegable la trascendencia de la lectura compartida y las conversaciones literarias de aula para que germinen temas de incumbencia social o ética.
Una ratio elevada, con todas sus limitaciones a la hora de organizar este tipo de actividades, puede ser salvada por estrategias de trabajo cooperativo en pequeños grupos, con posteriores puestas en común en el gran grupo.
La diversidad tampoco es inconveniente si se respetan las relecturas posibles, sin que ninguna respuesta anímica quede invalidada, sino todo lo contrario, que suponga una oportunidad para presentar aportaciones por otros medios o en otro momento. Como práctica social, la experiencia debe ser gratificante y trascendente: